
Uno no escribe cuando quiere, ni cuando tiene tiempo, ni siquiera cuando tiene algo que contar...
Uno escribe cuando hay algo que le oprime muy adentro y, si no lo saca, revienta... pero es un reventar que hace que implosiones, te desgarres y sólo queden unos pocos escombros de lo que antaño eras.
Uno escribe cuando el alma le duele lo indecible... cuando le ahogan las palabras... cuando está anegado en decepción, desengaño y desilusión... y no hay más que espacio en blanco para aferrarse y no sucumbir...
Uno escribe estando en la estación de trenes, en el autobús, en la cafetería del barrio... Y, también, escribe en la oscuridad de la noche, ya en cama, sin pluma ni papel...Ahí es donde salen los mejores textos, donde la exactitud de lo que sientes se plasma en ese pensamiento nocturno y que siempre, irremediablemente, te es imposible reproducir al día siguiente con la precisión que conseguiste en tu duermevela...
Uno escribe cuando es lo único coherente que puede hacer... y todo lo demás es nada.




3 comentarios:
"donde la exactitud de lo que sientes se plasma en ese pensamiento nocturno y que siempre, irremediablemente, te es imposible reproducir al día siguiente"
Siempre he pensado que mis mejores escritos nunca verán la luz y que quedarán en ese pensamiento nocturno, silenciados.
Quizás no nacen porque su función es otra...abrazarnos, consolarnos el alma.
Te quiero, mucho.
en definitiva..un poco por necesidad,no?..
saludos
Fer
Yo también me quedo con el penúltimo párrafo. Entero.
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